Seguidores

Con la tecnología de Blogger.

Tempo

Tempo
Cerrar los ojos no basta, hay que mirar con el corazón.

domingo, 31 de octubre de 2010

Potius sero quam nunquam

| | 0 comentarios
Ésta mañana mi cama ha vuelto a ser testigo de mi desesperación. No sé qué más puedo hacer para que el tiempo avanze y avanze. Lo he intentado todo; manipular todos los relojes que hay en casa, evadirme del tiempo, dormir día y noche.. Pero nada es capaz de hacerme llegar a ella. Por más vueltas que le dé, sigo atónito, estancado en éste centenar de preguntas sin respuestas. Retóricas, si así quieres llamarlas.
Pero no puedo más. A cada hora, ella está en mi mente, me persuade para que me rinda ante sus sombrías y lúgubres redes. He intentado rebelarme, pero cada vez que lo he intentado.. ella ha amenazado con alejarme de si. No quiero pensar, no quiero que invada mi mente y mi intimidad así. He dejado de ser yo, completamente. Ahora es ella la que vela por mi vida, la tiene en su mano, es su plenitud. ¿Y yo? ¿Qué debo hacer? Callar, tal vez. Asentir, quizás. Respirar, puede. No soy responsable de mis actos, ni dueño de mi cuerpo. Simplemente, estoy aquí, pero no existo.
Después de que las sábanas me dieran un abrumador despertar, me fui al cuarto de baño. Cerré la puerta. Me desnudé y entré en la ducha. Sentía como el agua resbalaba por mi pelo. Sentía que nunca podría llegar a disolverme. Mentira; creía sentir.
Ella. Lúcida y maquiavélica, me acecha a cada momento.

-No, no la veo, ni la toco, ni la óigo. ¿Me estoy volviendo loco? ¡NO!

Tiempo, ¿por qué eres tan cruel? ¿Por qué dejas que se esconda y no dé la cara? Tan sólo, si tienes verguenza, te pido, ¡no!, ¡te exijo!, muéstrame cuál es su verdadero yo, aquél que me pertenece. ¡Muéstrame! Y así podré ver, quién soy, quién fui y quién seré. Porque ahora, insulso padre, no soy yo. Contradigo a aquél que dijo, que yo soy yo y mi circunstáncia. ¡Maldito sea aquél que mintió en su día!

Nunca antes me había puesto a hablar solo. Sigo pensando que, no estoy loco. Mentira, ¿para qué mentirme? No, espera. ¿Para qué mentirte a tí? Si estoy loco, ¿cuál es el problema? ¿Que estoy loco? Oh, dios omnipresente e inexistente, si escucháses mis palabras no dudarías de tu existencia. Yo tengo todas las respuestas. ¿Sabes por qué? Porque no soy yo, soy ella. Ríe, ahora que puedes, y llora, ahora que no lo deseas. Pues será ésta, tu única vida, en la que gozarás de sensaciones y emociones. Será ésta tu única oportunidad para valorar lo que ella te dió para arrebatartelo. Dudas de mis palabras, lo sé. Yo también lo haría. Pues quién va a creer las palabras de éste loco poeta. ¿Poeta? En términos medios, sí, Poeta. Yo soy aquél que divulga en tu mente, recuerda; Soy ella.

Después de ésa ducha eterna, no hice más que sentarme en el tejado de mi ruín filosofía. Hasta ahora, que la luz de la luna inunda mis pupílas. Tierna luz, que llena cada hueco de mi mente con su lira.  Efímera placidez la que siento a tu vera, espero cada noche para que con tu ayuda, fomentes mi vocablo. Quiero mostrarte a tí, lo que ella y yo, podemos darte.

Hermoso día hoy, edénica noche. Eres testigo de lo que éste loco escribe. Eres testigo de lo que éste Poeta dice ser, y de lo que es. Sólo tú, sabes. Acepta que todo lo relacionado con la realidad, a partir de ahora será méra casualidad.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Twitter Facebook Dribbble Tumblr Last FM Flickr Behance